Felipe Morales Mogollón

La promesa de paz total del presidente Gustavo Petro se convirtió en un retrato de horror, muerte y terrorismo que sacude al país. El accionar de los fortalecidos grupos criminales revivió escenas que los colombianos quieren dejar atrás.En Antioquia, 13 policías fueron asesinados tras un ataque criminal de las disidencias de las Farc de alias Calarcá a un helicóptero que transportaba a uniformados para erradicar cultivos ilícitos.

En el magnicidio de Miguel Uribe Turbay aún hay muchas piezas sueltas y pocos avances sobre la autoría intelectual del crimen. La Fiscalía y la Policía hasta el momento han logrado desarticular la banda de Élder José Arteaga, alias el Costeño, pero este no es más que el jefe de una oficina de sicarios y de la olla de microtráfico ubicada en el barrio El Muelle, en la localidad de Engativá.

Un nuevo escándalo salpica al ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, por su gestión al frente de la intervenida Air-e. SEMANA obtuvo el documento que prueba que Hernán Alberto Silva, uno de los hombres de confianza de Edwin Palma y antiguo Jefe de Compras, envió un correo (ver imagen) para que, un día después de ser constituida la empresa Macro Integral Soluciones S.A.S., se ganara un contrato al que ya Air-e le ha girado 14.000 millones de pesos.Se trata de un contrato que fue suspendido por los cuestionamientos que generó, pero que se manejaba en voz baja.

Detrás del atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático, está la sombra de un peligroso criminal sobre el cual cada vez se conocen más detalles de su violenta vida delictiva. Élder José Arteaga, alias el Costeño, pasó de trabajar en una barbería al tráfico de drogas, y de ahí a montar una peligrosa oficina de sicariato, en una red que ha llegado a otros países. Los asesinos a sueldo incluso cometían homicidios en otras ciudades.