Paula López

Nietzsche proclamó con dolorosa lucidez: “Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado”. Era un doloroso lamento por la pérdida de sentido en un mundo que, al alejarse de lo sagrado, veía que se enterraba también la esperanza.Y, sin embargo, en medio de ese vacío, surge la posibilidad de un despertar: la experiencia espiritual no se trata de enterrar vivo el dolor, sino de redescubrir la presencia viva de Dios, en lo más profundo de nuestro ser, allí donde la esperanza y la compasión aún laten.Dios no muere, aunque lo hayan matado.

La noche oscura del alma es el preludio del despertar…Todos en algún momento de nuestra vida pasamos por lo que san Juan de la Cruz llamaba: “La noche oscura del alma”, una experiencia espiritual profunda en la que el alma experimenta una especie de vacío interior y todo parece carecer de sentido y significado.

Comprender este principio espiritual es el primer paso que debes dar para aprender a soltar todo el equipaje emocional y material que no necesitas.Desapegarte de todas las obligaciones autoimpuestas es una práctica espiritual difícil de lograr, sin embargo, puedes aprender a discernir sobre lo que es verdaderamente importante para diferenciarlo de aquellas cargas y responsabilidades que te inventas, para llenar tu vida de más estrés y cansancio, en lugar de caminar en senderos de tranquilidad.Aferrarnos a lo fútil, a lo material, a lo pasajero y a las preocupaciones, nos obliga a renun

Analicemos por un instante la paz interior, el equilibrio mental y espiritual de nuestros líderes mundiales. Revisemos de igual modo sus acciones, sus decisiones y los frutos constructivos o destructivos que se derivan para la humanidad. Visualiza por un minuto los rostros y las expresiones de los líderes mundiales más influyentes y de los presidentes de las naciones que se encuentran actualmente en conflicto y caos.