La crisis inducida al sistema de salud se le vino encima al gobierno. Un sistema ahora que naufraga en un mar de pacientes desatendidos y muertes evitables. Como en la parábola, el actual gobierno se encargó de sembrar la cizaña —en medio del sistema— y, a la hora de recoger su cosecha, busca culpables de sus propias acciones y omisiones.Todo confluye hacia el desastre reiteradamente anunciado desde el principio de las iniciativas de reforma del sistema, y las soluciones que se plantean son completamente descabelladas.