Fernando Ruiz

La crisis inducida al sistema de salud se le vino encima al gobierno. Un sistema ahora que naufraga en un mar de pacientes desatendidos y muertes evitables. Como en la parábola, el actual gobierno se encargó de sembrar la cizaña —en medio del sistema— y, a la hora de recoger su cosecha, busca culpables de sus propias acciones y omisiones.Todo confluye hacia el desastre reiteradamente anunciado desde el principio de las iniciativas de reforma del sistema, y las soluciones que se plantean son completamente descabelladas.

Cuando ya muchos habían apostado al último tercio de gobierno marcado por la radicalización del proyecto político progresista, el presidente decidió dar un golpe a la mesa del escenario político y se la jugó por la más escueta, descarnada y perversa cara politiquera para su ya descuadernado proyecto político. Al final, la puesta en escena de su inédito consejo de ministros le sirvió para evitarse un largo y desgastante proceso de diálogo frente a los más ideologizados miembros del Pacto Histórico.

Las principales conclusiones del foro del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) apuntan a que el continente enfrenta profundos retos a largo plazo. Muy interesante la intervención de Olivia White —en este “Davos Latino”— frente a la relación entre demografía y economía sobre el crecimiento y el futuro de la región.El crecimiento de la productividad por trabajador en la región ha sido bajísima durante los últimos 25 años: del 0,6 %, comparada con 7,9 % de China; 2,7 % de los países de Europa Oriental o 1,4 % de Norteamérica.

En las escuelas de medicina suele enseñarse a los estudiantes, como primer ejercicio ante una duda ética frente a aplicar o no un tratamiento, a pensar qué haría en caso de que ese paciente que tiene al frente fuese su hijo o su madre, dependiendo del asunto. Hoy me pregunto: ¿qué harán los funcionarios del Gobierno que actualmente pontifican sobre si los colombianos tenemos o no el derecho a ciertos tratamientos por su alto costo, cuando esta inevitable realidad les golpee la puerta de sus familias?Las incongruencias se revelan en las rupturas entre las ideologías y las crudas realidades.

Colombia pasó de invertir cerca del 2 % del producto interno bruto (PIB) en 1990 al 8 % en los últimos 30 años. Esto permitió abrir la puerta de las clínicas y hospitales a millones de colombianos que, de otra manera, habrían seguramente fallecido antes de tiempo producto de la falta de acceso a servicios de salud, procedimientos quirúrgicos y tecnologías que nos han concedido extender la vida con calidad.Somos uno de los mayores ejemplos en Latinoamérica, si no el mayor, de crecimiento en el acceso a los servicios de salud con protección a las finanzas de las familias.