El país recuerda al señor de los boleros románticos Charlie Zaa, quien conquistó miles de fanáticos al reencauchar canciones como Ódiame, Un disco más y Niégalo todo. Con su música logró fama y al mismo tiempo un imperio económico en su ciudad natal, Girardot, donde es dueño de un centro comercial, hoteles y discotecas, y se extendió hasta Ibagué. Poco se había vuelto a saber del artista, pero ahora está siendo parte de una compleja historia judicial.