Con el paso del tiempo es muy común que las puertas blancas del hogar, tanto de los dormitorios como la del acceso principal, pierdan ese color original, ese espectacular tono blanco se convierte en amarillento, opaco y sin brillo, lo que termina afectando la armonía visual del espacio.Ante esta situación, varias personas toman la decisión de pintar o hasta de reemplazar la puerta. Sin embargo, existe una alternativa casera, económica y muy efectiva para limpiar las puertas y devolverles ese color blanco brillante.