Aunque la ropa juega un papel importante, el calzado es determinante a la hora de consolidar una imagen elegante. En contextos formales, laborales o sociales donde se espera sobriedad, ciertos zapatos, por su diseño o estado, pueden transmitir un mensaje distinto al que se pretende. La elección equivocada puede desviar la atención o restar impacto visual al conjunto.
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A continuación, se detallan diez tipos de calzado que es preferible evitar si el objetivo es proyectar un estilo refinado y cuidado:
1. Sandalias deportivas
Se caracterizan por tener tiras gruesas de caucho o velcro y suelas anchas. Son prácticas para caminar, pero su diseño utilitario no encaja en ambientes donde se espera formalidad. Su aspecto funcional transmite una sensación informal que desentona en reuniones, eventos o entornos laborales.
2. Zapatos con plataforma exageradaEstos zapatos tienen suela elevada en todo el largo del pie, a veces varios centímetros. Aunque pueden ofrecer altura y comodidad, alteran la proporción del cuerpo y pueden dar una imagen desbalanceada. Además, su uso suele asociarse más con estilos llamativos que con elegancia clásica.
3. Bailarinas desgastadas o informalesSon zapatos planos, de corte bajo y punta redonda. Aunque pueden ser cómodas, cuando están en mal estado —con suela lisa, puntas arrugadas o costuras abiertas— proyectan descuido. Incluso en buen estado, si el diseño es muy simple o infantil, no favorecen un estilo sobrio.
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Algunos mocasines modernos tienen suelas gruesas de goma o diseños robustos. Aunque son derivados de un zapato clásico, este tipo de modelo pierde la sutileza que se asocia a la elegancia. La suela ancha puede parecer desproporcionada y restar formalidad al atuendo.
5. Zapatos de punta cuadrada anticuadaEste diseño, popular en décadas pasadas, presenta una forma frontal recta y ancha. Aunque puede ser cómodo, hoy se percibe como desactualizado si no se integra en un contexto de moda retro específico. En eventos formales, se recomienda una silueta más estilizada.
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6. Zapatillas deportivas no estilizadasSon zapatos diseñados para actividades físicas, con materiales técnicos, colores vivos o logos visibles. Aunque han ganado espacio en la moda urbana, en escenarios formales o elegantes no son apropiados. Pueden romper la armonía visual incluso cuando el resto del atuendo es sobrio.
7. Crocs o similaresFabricados en goma, con perforaciones y suela amplia, son ideales para el hogar o trabajos que requieren comodidad. Sin embargo, por su material y diseño, no son adecuados fuera de contextos informales. En entornos elegantes, pueden parecer fuera de lugar.
8. Chanclas o flip-flopsEste calzado abierto con tira en forma de “Y” entre los dedos está pensado para la playa o actividades domésticas. Usarlas en espacios sociales, restaurantes o reuniones formales puede transmitir una imagen de improvisación o despreocupación.
9. Botas de trabajo o industrialesTienen punteras reforzadas, suelas gruesas y diseños funcionales para protección. Aunque pueden formar parte del estilo urbano, no se recomiendan en ambientes donde se espera un calzado más discreto y sofisticado. Su presencia suele dominar el conjunto y romper con la armonía.
10. Zapatos con adornos excesivosModelos con tachuelas, lentejuelas, hebillas grandes o estampados llamativos pueden robar protagonismo al resto del atuendo. En un look elegante, el zapato debe acompañar, no sobresalir. Este tipo de calzado puede resultar distractor y restar cohesión al conjunto.
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Elegancia y elección conscienteLa elegancia no se basa en marcas o precios, sino en la coherencia del conjunto, el estado del calzado y su adecuación al contexto. Evitar ciertos modelos es una decisión que responde al deseo de proyectar una imagen sobria, ordenada y profesional. Identificar qué tipo de zapato utilizar —y cuál dejar para otras ocasiones— permite construir un estilo más sólido y consistente.