Laura Charry

El negocio del comercio minorista ha tenido una gran transformación en el país en los últimos 15 años. En ese momento estaban de moda las grandes superficies, pero en 2009 llegó D1, cuatro años después Ara y le dieron un revolcón al mercado, sacudiendo a jugadores tradicionales como el Éxito, Olímpica y Jumbo.No obstante, hubo un grupo de comerciantes de alimentos y abarrotes que no se vieron afectados por la enorme rivalidad de las cadenas de descuento duro (que ahora son tres con Ísimo) y que, por el contrario, han venido creciendo sus negocios.

El consumo de vino en Colombia va en aumento. La internacionalización de la economía, las redes sociales y eventos como Expovinos han servido para que más hogares decidan incluir esta bebida entre sus compras frecuentes.De esta tendencia no se escapan las cadenas de descuento duro (D1, Ara e Ísimo), que no solo cuentan con varias referencias, sino que buscan ofrecer los precios más bajos.

Todos los indicadores daban para esperar un arranque de año de devaluación. Problemas fiscales, incertidumbre política y amenazas de un revolcón a la economía global por cuenta del inicio del segundo mandato de Donald Trump. Sin embargo, la tasa de cambio peso-dólar no siguió los pronósticos y, por el contrario, inició 2025 a la baja. El primer día del año estaba en 4.409,15 pesos y cerró enero en 4.183,93.Lo más llamativo es que ese descenso de 225 pesos se dio en medio de un rifirrafe inédito entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense, Donald Trump.

Con una votación dividida, que ha sido característica de los últimos meses, los siete miembros de la Junta Directiva del Banco de la República (entidad que gerencia Leonardo Villar) decidieron mantener sin cambios la tasa de interés de intervención en 9,5 por ciento. De hecho, cinco miembros votaron por la estabilidad, uno por un recorte de 25 puntos básicos y otro por uno de 50.Para analistas como Jackeline Piraján, de Scotiabank Colpatria, la estabilidad en las tasas se debió a que existen factores que amenazan la convergencia de la inflación hacia las metas.

Pese a que 2024 terminó con una gran preocupación por la situación fiscal del país y con una creciente expectativa por lo que vendrá en un año preelectoral, como lo es 2025, en el frente empresarial hay razones para el optimismo. Tras dos años de declive continuo en los sectores industrial y comercial, afectados por la duda sobre posibles modificaciones en las reglas de juego que rigen el mundo empresarial, el presente año comienza con expectativas de millonarias transacciones. Esto sugeriría que un número creciente de hombres de negocios está superando el pesimismo y volviendo a invertir.